jueves, 18 de marzo de 2010

" Es lo que acelera mi corazón y manifiesta la fuerza en mi rostro; es para muchos, la incotenible necesidad de sentirse atado y condenado a los ritmos, no importa si todo lo provoca la efervescencia de una guitarra eléctrica o la complejidad de las orquestas: es el gusto excesivo por la música"

Elsa Vázquez

1 comentario:

  1. Algún día comí en un restaurante, en cuya pared había la leyenda: una comida sin chile es como un día sin sol. Por ahí dicen que: una casa sin libros es como un cuerpo sin alma. ¿Qué parte de nosotros dejaría de 'ser' sin la música?

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